En ocasiones, profesionales y usuarios tienden a pensar que una escalera puede utilizarse en cualquier situación. De esta manera, si alguien ha podido reparar el tejado de su casa con éxito, ¿por qué no va a poder realizar tareas de mantenimiento en instalaciones comerciales o industriales con el mismo equipo de trabajo?
La Norma EN 131, elaborada por el Comité Europeo de Normalización (CEN), regula y define los requisitos de seguridad y calidad para las escaleras de mano –tipología, características de diseño, dimensiones, materiales, requisitos técnicos, marcado, etc.-, además de incluir una clasificación para ‘uso profesional’ y ‘uso no profesional’.
Esta distinción no es ninguna etiqueta comercial ni responde a una estrategia de precios, se basa estrictamente en criterios de seguridad que determinan para qué entorno está diseñada cada escalera.
Desde la Asociación Española de Fabricantes de Escaleras Portátiles (AFESPO) ponemos de manifiesto tanto las diferencias entre ‘uso profesional’ y ‘uso no profesional’ como los riesgos que conlleva un uso incorrecto para la salud y seguridad de los profesionales.
Escaleras de uso profesional vs. Escaleras de uso no profesional
La Norma EN 131 clasifica las escaleras en dos categorías según su uso:
- Uso profesional: diseñadas para un uso frecuente, intensivo y exigente en entornos laborales para efectuar tareas de mantenimiento de maquinaria, en la construcción o en instalaciones comerciales e industriales.
- Uso no profesional (uso doméstico): pensadas para usos esporádicos o de baja intensidad en la realización de tareas domésticas o de bricolaje en el hogar.
Las escaleras de uso profesional se someten a ensayos de resistencia con una carga de prueba de 275 kg y a ensayos de durabilidad de 50.000 ciclos. En cambio, las destinadas a uso no profesional deben superar ensayos con una carga de 229 kg y de 10.000 ciclos.
Utilizar de forma continuada una escalera doméstica en un entorno profesional implica someterla a unas condiciones para las que no ha sido diseñada ni ensayada. Aunque aparentemente mantenga sus prestaciones, el riesgo de fallo aumenta conforme se acumula la fatiga del material.
Consecuencias de usar una escalera doméstica en un entorno laboral
Las escaleras de uso doméstico no pueden utilizarse en el ámbito profesional por seguridad, por lo que su uso podría provocar:
- Fallo estructural o por fatiga. El desgaste se acumula más rápido de lo que la escalera está diseñada para soportar, aumentando el riesgo de roturas, deformaciones o fallos críticos de los mecanismos de bloqueo.
- Incumplimiento normativo. La legislación de prevención de riesgos laborales exige el uso de equipos de trabajo adecuados, evaluados y certificados para la tarea a realizar, por lo que utilizar una escalera no certificada para uso profesional en el trabajo supone una infracción de la normativa vigente.
- Pérdida de cobertura en caso de accidente. Si se produce un accidente con una escalera que no estaba diseñada para el uso que se le estaba dando, las mutuas, y aseguradoras pueden eludir responsabilidades, derivando en graves consecuencias de responsabilidad civil y penal para la empresa.
Cómo identificar la categoría de uso de una escalera
Antes de adquirir cualquier modelo de escalera, es importante comprobar:
- El marcado: El fabricante debe indicar claramente, mediante los pictogramas normalizados de la Norma EN 131, si la escalera está certificada para uso profesional o no profesional.
- La documentación técnica: Las instrucciones de uso y la declaración de conformidad del fabricante deben especificar la categoría bajo la cual se ha certificado el producto.
La clasificación de uso profesional y uso no profesional establecida por la Norma EN 131 pone de manifiesto las diferencias en el diseño, los materiales y los ensayos de cada escalera. Escoger el equipo adecuado no solo permite cumplir con la normativa, sino que también garantiza disponer de una escalera segura durante toda su vida útil.
